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Queja • Alfonsina Storni
Señor, mi queja es ésta,
tú me comprenderás;
de amor me estoy muriendo,
pero no puedo amar.
Persigo lo perfecto
en mí y en los demás,
persigo lo perfecto
para poder amar.
Me consumo en mi fuego,
¡Señor, piedad, piedad!
de amor me estoy muriendo,
¡Pero no puedo amar!
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Oveja descarriada • Alfonsina Storni
Oveja descarriada, dijeron por ahí.
Oveja descarriada. Los hombros encogí.
En verdad descarriada. Que a los bosques salí;
Estrellas de los cielos en los bosques pací
En verdad descarriada. Que el oro que cogí
No me duró en las manos y a cualquiera lo di.
En verdad descarriada, que tuve para mí
El oro de los cielos por cosa baladí.
Es verdad descarriada, que estoy de paso aquí.
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Bien pudiera ser • Alfonsina Storni
Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
No fuera más que aquello que nunca pudo ser,
No fuera más que algo vedado y reprimido
De familia en familia, de mujer en mujer.
Dicen que en los solares de mi gente, medido
Estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
De mi casa materna…Ah, bien pudiera ser…
A veces en mi madre apuntaron antojos
De liberarse, pero, se le subió a los ojos
Una honda amargura, y en las sombra lloró.
Y todo eso mordiente, vencido, mutilado,
Todo eso que se hallaba en su alma encerrado
Pienso que sin quererlo lo he libertado yo.
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Transfusión • Alfonsina Storni
La vida tuya sangre mía abona
y te amo a muerte, te amo; si pudiera
bajo los cielos negros te comiera
el corazón con dientes de leona.
Antes de conocerte era ladrona
y ahora soy menguada prisionera.
¡Cómo luce de bien mi primavera!
¡Cómo brilla en tu frente mi corona!
Sangre que es mía en tus pupilas arde
y entre tus labios pone cada tarde
las uvas dulces con que pan convida.
Y en tanto; flor sin aire, flor en gruta,
me exprimo toda en ti como una fruta
y entre tus manos se me va la vida.
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El dulce daño • Alfonsina Storni
"Me ha picado en el alma"
Me ha picado una abeja; me ha picado una abeja;
Estaba acurrucada; blanco lirio era yo;
Dulcemente ondulaba sobre rosa bermeja,
Y luego, traicionera, por blanca me picó.
Mañosa de las mieles, en sus artes añeja,
La bella picadora tras las dalias voló.
Me ha picado una abeja; me ha picado una abeja;
Estaba acurrucada; blanco lirio era yo.
Jardines de las dalias florecido a riego,
Jardines de las rosas purpuradas a fuego,
Estoy acurrucada todavía, sabed.
Devolvedme la abeja de las alas de plata.
Jugueteando sin rumbo, sin saberlo, la ingrata
Me ha picado en el alma. Muere el lirio de sed…
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Capricho • Alfonsina Storni
Escrútame los ojos sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
dame a beber veneno, el malvado veneno
que moja los labios a pesar de ser bueno.
Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí.
Es esto de los llantos pasaje baladí.
Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente oculto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.
No preguntes amado, lo debes sospechar:
en la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
un viento que nos marca cada vez costa nueva.
Sí, vanas mariposas sobre jardín de Enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval
decorado en escamas de serpientes del mal.
Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
deseamos y gustamos la miel en cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.
Bien. No, no me preguntes. Torpeza de mujer,
capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría. ¿No ves que tarde hermosa?
Espínate las manos y córtame una rosa.
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La invitación amable • Alfonsina Storni
"Pondré en la voz la religión de tu alma"
Acércate, poeta; mi alma es sobria,
de amor no entiende -del amor terreno-
su amor es mas altivo y es mas bueno.
No pediré los besos de tus labios.
No beberé en tu vaso de cristal,
el vaso es frágil y ama lo inmortal.
Acércate, poeta sin recelos...
ofréndame la gracia de tus manos,
no habrá en mi antojo pensamientos vanos.
¿Quieres ir a los bosques con un libro,
un libro suave de belleza lleno?...
Leer podremos algún trozo ameno.
Pondré en la voz la religión de tu alma,
religión de piedad y de armonía
que hermana en todo con la cuita mía.
Te pediré me cuentes tus amores
y alguna historia que por ser añeja
nos dé el perfume de una rosa vieja.
Yo no diré nada de mi misma
porque no tengo flores perfumadas
que pudieran así ser historiadas.
El cofre y una urna de mis sueños idos
no se ha de abrir, cesando su letargo,
para mostrarte el contenido amargo.
Todo lo haré buscando tu alegría
y seré para ti tan bondadosa
como el perfume de la vieja rosa.
¿La invitación esta... sincera y noble.
Quieres ser mi poeta buen amigo
y sólo tu dolor partir conmigo?
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Sábado • Alfonsina Storni
"Te esperaba"
Me levanté temprano y anduve descalza
Por los corredores: bajé a los jardines
Y besé las plantas
Absorbí los vahos limpios de la tierra,
Tirada en la grama;
Me bañé en la fuente que verdes achiras
Circundan. Más tarde, mojados de agua
Peiné mis cabellos. Perfumé las manos
Con zumo oloroso de diamelas. Garzas
Quisquillosas, finas,
De mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
Que la misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
Mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
Fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro un sonido de loza y cristales:
Comedor en sombra; manos que aprestaban
Manteles.
Afuera, sol como no he visto
Sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
Fijos. Te esperaba.
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Yo en el fondo del mar • Alfonsina Storni
En el fondo del mar
hay una casa
de cristal.
A un avenida
de madréporas
da.
Un gran pez de oro
a las cinco
me viene a saludar.
Me trae
un rojo ramo
de flores de coral.
Duermo en una cama
un poco más azul
que el mar.
Un pulpo
me hace guiños
a través del cristal.
En el bosque verde
que me circunda
-din don… din dan-
se balancean y cantan
las sirenas
del nácar verdemar.
Y sobre mi cabeza
arden, en el crepúsculo
las erizadas puntas del mar.
hay una casa
de cristal.
A un avenida
de madréporas
da.
Un gran pez de oro
a las cinco
me viene a saludar.
Me trae
un rojo ramo
de flores de coral.
Duermo en una cama
un poco más azul
que el mar.
Un pulpo
me hace guiños
a través del cristal.
En el bosque verde
que me circunda
-din don… din dan-
se balancean y cantan
las sirenas
del nácar verdemar.
Y sobre mi cabeza
arden, en el crepúsculo
las erizadas puntas del mar.
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Frase • Alfonsina Storni
Fuera de ley, mi corazón
a saltos va en su desazón
Ya muerde acá, sucumbe allí,
cazando allá, cazando aquí
Donde lo intente yo dejar
mi corazón no se ha de estar
Donde lo deba yo poner
mi corazón no ha de querer
Cuando le diga yo que si
dirá que no, contrario a mi
Bravo león, mi corazón
tiene apetitos, no razón.
a saltos va en su desazón
Ya muerde acá, sucumbe allí,
cazando allá, cazando aquí
Donde lo intente yo dejar
mi corazón no se ha de estar
Donde lo deba yo poner
mi corazón no ha de querer
Cuando le diga yo que si
dirá que no, contrario a mi
Bravo león, mi corazón
tiene apetitos, no razón.
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Cuadrados y ángulos • Alfonsina Storni

Casas enfiladas, casas enfiladas,
casas enfiladas.
Cuadrados, cuadrados, cuadrados.
Casas enfiladas.
Las gentes ya tienen el alma cuadrada,
ideas en fila
y ángulo en la espalda.
Yo misma he vertido ayer una lágrima,
Dios mío, cuadrada.
casas enfiladas.
Cuadrados, cuadrados, cuadrados.
Casas enfiladas.
Las gentes ya tienen el alma cuadrada,
ideas en fila
y ángulo en la espalda.
Yo misma he vertido ayer una lágrima,
Dios mío, cuadrada.
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¡Aymé! • Alfonsina Storni
"Estaba mi alma dura como una roca"
Y sabías amar, y eras prudente,
y era la primavera y eras bueno,
y estaba el cielo azul, resplandeciente.
Y besabas mis manos con dulzura,
y mirabas mis ojos con tus ojos,
que mordían a veces de amargura.
Y yo pasaba como el mismo hielo...
Yo pasaba sin ver en dónde estaba
ni el cruel infierno ni el amable cielo.
Yo no sentía nada... En el vacío
vagaba con el alma condenada
a mi dolor satánico y sombrío.
Y te dejé marchar calladamente,
a ti, que amar sabías y eras bueno,
y eras dulce, magnánimo y prudente.
Toda palabra en ruego te fue poca,
pero el dolor cerraba mis oídos...
Ah, estaba el alma como dura roca.
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Voluntad • Alfonsina Storni
Mariposa ebria,
la tarde,
giraba sobre nuestras cabezas
estrechando sus círculos
de nubes blancas
hacia el vértice áspero
de tu boca
que se abría frente al mar.
Cielo y tierra
morían
en la música verde de las aguas
que no conocían caminos.
Retrocedía,
ahuecada,
la pared del horizonte
e iban a echarse a danzar
las rocas negras.
Me desnivelaban ya
los círculos de arriba
empujándome hacia ti
como hacia raíz lejana
de la que brotara.
Pero sólo la tarde
bebió, lenta,
la cicuta
de tu boca.
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La otra amiga • Alfonsina Storni

"Se lleva la que pasa lo que hemos adornado"
Y la otra amiga me dice: - Las mujeres mentales
perdedoras salimos en negocios de amores
tenemos, ciertamente, muchos adoradores:
buscan pequeños sorbos en caídas vestales.
Su corazón lo ponen no en las espirituales,
que fatigan al cabo. Como cultivadores
adoran lo que crean: piensan que las mejores
son aquellas plegadas a sus modos carnales.
Las mujeres mentales somos las plataformas:
mejoramos los hombres y pulimos sus normas,
refinan en nosotras su instinto desatado
y cuando, ya cansadas de esperar, les pedimos
el corazón, en cambio del propio que le dimos
se lleva la que pasa lo que hemos adornado.
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¿Y tú? • Alfonsina Storni
Sí, yo me muevo, vivo, me equivoco;
agua que recorre y se entremezcla, siento
el vértigo feroz del movimiento:
huelo las selvas, tierra nueva toco.
Sí, yo me muevo, voy buscando acaso
soles, auroras, tempestad y olvido.
¿Qué haces allí misérrimo y pulido?
Eres la piedra a cuyo lado paso.
agua que recorre y se entremezcla, siento
el vértigo feroz del movimiento:
huelo las selvas, tierra nueva toco.
Sí, yo me muevo, voy buscando acaso
soles, auroras, tempestad y olvido.
¿Qué haces allí misérrimo y pulido?
Eres la piedra a cuyo lado paso.
"Eres la piedra a cuyo lado paso"
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Un sol • Alfonsina Storni
Mi corazón es como un dios sin lengua,
mudo está a la espera del milagro,
he amado mucho, todo amor fue magro,
que todo amor lo conocí con mengua.
He amado hasta llorar, hasta morirme.
Amé hasta odiar, amé hasta la locura,
pero yo espero algún amor-natura
capaz de renovarme y redimirme.
Amor que fructifique mi desierto
y me haga brotar ramas sensistivas,
soy una selva de raíces vivas,
sólo el follaje suele estarse muerto.
¿En dónde está quien mi deseo alienta?
¿Me empobreció a sus ojos el ramaje?
vulgar estorbo, pálido follaje
distinto al tronco fiel que lo alimenta.
¿En dónde está el espíritu sombrío
de cuya opacidad brota la llama?
Ah, si mis mundos con su amor inflama
yo seré incontenible como un río.
¿En dónde está el que con su amor me envuelva?
Ha de traer su gran verdad sabida...
hielo y más hielo recogí en la vida:
Yo necesito un sol que me disuelva.
mudo está a la espera del milagro,
he amado mucho, todo amor fue magro,
que todo amor lo conocí con mengua.
He amado hasta llorar, hasta morirme.
Amé hasta odiar, amé hasta la locura,
pero yo espero algún amor-natura
capaz de renovarme y redimirme.
Amor que fructifique mi desierto
y me haga brotar ramas sensistivas,
soy una selva de raíces vivas,
sólo el follaje suele estarse muerto.
¿En dónde está quien mi deseo alienta?
¿Me empobreció a sus ojos el ramaje?
vulgar estorbo, pálido follaje
distinto al tronco fiel que lo alimenta.
¿En dónde está el espíritu sombrío
de cuya opacidad brota la llama?
Ah, si mis mundos con su amor inflama
yo seré incontenible como un río.
¿En dónde está el que con su amor me envuelva?
Ha de traer su gran verdad sabida...
hielo y más hielo recogí en la vida:
Yo necesito un sol que me disuelva.
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Eterna • Alfonsina Storni
Tu pasarás por mí como sobre una fuente
En un vuelo soberbio de pájaro de presa
Te beberás el agua de la vida que mana,
Y te irás por los cielos a buscar primaveras.
Se quedará la fuente manando siempre el agua
Rebosará la linfa donde bebieras, ave,
Y en las tardes de oro, cuando queme la tierra,
Soñará con tus alas de brillante plumaje.
Puede ser que algún día, nuevamente de paso,
Vuelvas por un momento a posar en la fuente,
Y el agua que la llena, inexperta nacida,
Te dirá como entonces: ave de presa, bebe...
En un vuelo soberbio de pájaro de presa
Te beberás el agua de la vida que mana,
Y te irás por los cielos a buscar primaveras.
Se quedará la fuente manando siempre el agua
Rebosará la linfa donde bebieras, ave,
Y en las tardes de oro, cuando queme la tierra,
Soñará con tus alas de brillante plumaje.
Puede ser que algún día, nuevamente de paso,
Vuelvas por un momento a posar en la fuente,
Y el agua que la llena, inexperta nacida,
Te dirá como entonces: ave de presa, bebe...
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Hombre pequeñito • Alfonsina Storni

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
suelta a tu canario que quiere volar.
Yo soy tu canario, hombre pequeñito,
déjame saltar.
Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes
ni me entenderás.
Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
ábreme la jaula, que quiero escapar;
hombre pequeñito, te amé media hora,
no me pidas más.
suelta a tu canario que quiere volar.
Yo soy tu canario, hombre pequeñito,
déjame saltar.
Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes
ni me entenderás.
Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
ábreme la jaula, que quiero escapar;
hombre pequeñito, te amé media hora,
no me pidas más.
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Un día • Alfonsina Storni
Andas por esos mundos como yo; no me digas
Que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
No nos conoceremos, disfrazados y torpes,
Por los caminos echaremos a andar.
No nos conoceremos, distantes uno de otro
Sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.
Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
Quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... Cuando ocurra, si ocurre,
¿Sabré yo de suspiros? ¿Sabrás tú suspirar?
Que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
No nos conoceremos, disfrazados y torpes,
Por los caminos echaremos a andar.
No nos conoceremos, distantes uno de otro
Sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.
Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
Quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... Cuando ocurra, si ocurre,
¿Sabré yo de suspiros? ¿Sabrás tú suspirar?
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Pecho blanco • Alfonsina Storni
Porque yo tengo el pecho blanco, dócil,
Inofensivo, debe ser que tantas
Flechas que andan vagando por el aire
Toman su dirección y allí se clavan.
Tú, la mano perversa que me hiere,
Si aquello es tu placer, poco te basta;
Mi pecho es blanco, es dócil y es humilde;
Suelta un poco de sangre... luego, nada.
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